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Tendiendo puentes, superando obstáculos

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Clubes guatemaltecos y estadounidenses usan su relación con Ingenieros Sin Fronteras para enfrentar la crisis planteada por la COVID-19

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El trabajo hombro con hombro realizado durante años en proyectos de infraestructura por clubes rotarios de Guatemala y Estados Unidos sentó las bases para una respuesta rápida e informada a los nuevos desafíos planteados por la COVID-19.

En marzo, los clubes y otros colaboradores establecieron un comité de emergencia que recaudó dinero para comprar equipos de protección para los trabajadores médicos, encontraron fabricantes guatemaltecos con la capacidad de fabricar otros artículos necesarios y aprovecharon las conexiones de los socios para asegurarse de que los técnicos pudieran viajar para reparar los respiradores defectuosos. Sus planes a largo plazo incluyen importantes mejoras en la infraestructura de un hospital.

Esta respuesta bien coordinada se considera ahora un modelo a seguir por otros.

"Esta es una emergencia mundial, y contamos con mucho apoyo de los clubes locales, aunque ellos también tienen sus problemas", señala Julio Grazioso, socio del Club Rotario de Guatemala Vista Hermosa (Guatemala). "Debido a la estrecha relación forjada entre los clubes rotarios, en este caso fuimos capaces de reaccionar con mucha rapidez".

El trabajo preliminar se hizo años antes. Grazioso y Mike Paddock, socio del Club Rotario de Milwaukee, Wisconsin (EE.UU.), son ingenieros civiles que se conocieron mientras trabajaban en proyectos de infraestructura en Guatemala con otras organizaciones, entre ellas Ingenieros Sin Fronteras (ISF).

Sus clubes rotarios comenzaron a tejer un vínculo en 2013, cuando Paddock y otros socios de su club visitaron Guatemala para trabajar en puentes peatonales e iniciativas relacionadas con el agua. Cada año, socios del distrito de Paddock viajan para reunirse con funcionarios guatemaltecos y conocer los proyectos de ISF y Rotary.

Después de que el Volcán de Fuego entrara en erupción en Guatemala en 2018, provocando la muerte de cientos de personas y la destrucción de comunidades, el grupo de ISF en los Estados Unidos y los dos clubes trabajaron juntos para construir puentes que permitieran a la gente acceder a clínicas de salud, escuelas y mercados.

De modo que cuando la pandemia de COVID-19 comenzó a extenderse a principios de 2020, Paddock y sus aliados al ver las dificultades a las que se enfrentaba Estados Unidos para conseguir equipos de protección personal adecuados, comprendieron que los guatemaltecos correrían un riesgo mucho mayor cuando el virus llegara a sus comunidades.

Paddock indicó que los hospitales guatemaltecos informaron a sus colaboradores rotarios y de ISF que los hospitales temporales recientemente construidos para hacer frente a la COVID-19 estaban siendo desbordados por una oleada de pacientes. Paddock señala un desafío adicional: la demanda de agua. "Cada paciente necesita el doble de agua que en el pasado, puesto que existen necesidades adicionales para el lavado de manos y la limpieza".

El Club Rotario de Milwaukee y el distrito guatemalteco recaudaron 14 000 dólares para la compra de equipos de protección para los trabajadores de emergencias y parteras y para la reparación de los respiradores. Los dos clubes también colaboraron en una subvención global de más de 200 000 dólares que se destinará a un nuevo pozo, una bomba y una torre de agua para un hospital de 270 camas en la ciudad de Escuintla.

La Fundación Rotaria también aprobó dos subvenciones globales relacionadas con la COVID-19 por un monto de 150 000 dólares, con unos 600 000 dólares en subvenciones adicionales por venir. Por su parte, ISF ha recibido una subvención de 250 000 dólares de Open Philanthropy y 70 000 dólares de otras subvenciones para contribuir a los proyectos de Rotary / ISF.

Conectando el pasado con el presente

El comité de emergencia de COVID-19 formado por los clubes rotarios, ISF, y otros consultores se vio beneficiado por los puentes que se tendieron en el pasado.

"Ellos ya habían invertido tanto en estas relaciones con el Ministerio de Salud, el ejército guatemalteco y otras entidades. Había una enorme cantidad de respeto y confianza, y la comunidad empresarial respondió con importantes donaciones", explica Paddock. "Julio añade: 'Muchas organizaciones tienen botas sobre el terreno, pero Rotary tiene casas sobre el terreno'”.

El comité pudo entregar una cantidad significativa de equipos: mascarillas quirúrgicas, mascarillas N95, lentes protectores, caretas, batas, trajes protectores, gel desinfectante, jabón, botas y guantes, a pesar de las interrupciones en la cadena de suministros.

Los socios de Rotary e ISF se inspiraron en la iniciativa de la Ford Motor Co. para fabricar respiradores, y quisieron seguir ese ejemplo para agilizar otros artículos que necesitaban los trabajadores médicos. Por medio de las redes profesionales de los socios de Rotary, ISF pudo identificar fabricantes guatemaltecos que podían suministrar materiales, y el grupo pudo actuar como un vínculo entre ingenieros biomédicos, trabajadores de la salud y fabricantes. Los voluntarios de ISF diseñaron equipos que incluían mascarillas y escudos protectores, batas de hospital con diversos niveles de protección, cajas de intubación y sábanas protectoras.

Los ingenieros de ISF también ayudaron a reparar 40 respiradores averiados en hospitales guatemaltecos. "Este es un número importante de respiradores, considerando la disponibilidad actual con la que contamos en el país", señala Grazioso (el número en ese momento, según ISF, era de 60 para todo el país). Los doce hospitales guatemaltecos que trabajan con el comité pueden ahora evaluar sus suministros de equipos y comunicarse con ISF a través de una aplicación diseñada para ayudar a los hospitales más pequeños de los países de bajos ingresos a comunicar lo que necesitan.

Sin embargo, no todo salió bien. El cierre prohibió todos los desplazamientos no esenciales lo que representó un problema para el técnico de ISF encargado de evaluar los respiradores de los hospitales. "Debimos obtener una aprobación especial del Ministerio de Salud que le permitiera pasar por los controles de carretera", dice Paddock. Pero la relación entre ISF, los clubes y el ministerio hizo posible obtener el permiso necesario para que el ingeniero pudiera ponerse a trabajar.

A las cinco semanas de la reunión inicial del comité de emergencia, los prototipos de equipos de protección ya estaban en producción para que pudieran ser sometidos a prueba en los hospitales participantes.

Las lecciones aprendidas de la colaboración se compartieron con la Plataforma de Acceso a la Tecnología (TAP) del Banco Tecnológico de las Naciones Unidas, el cual apoya la fabricación local en los países en desarrollo de equipos de protección personal, dispositivos médicos y de diagnóstico para responder a la COVID-19. Paddock, quien ahora se encuentra en un período sabático de ISF, para colaborar como asesor principal del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas, dice que hasta ahora otros doce países, entre ellos Yemen, Sudán, Malawi, Vietnam y Malasia han accedido y utilizado los planes que se pusieron en marcha en Guatemala y que él llama "la hoja de ruta de Rotary".

Clubes guatemaltecos y estadounidenses usan su relación con Ingenieros Sin Fronteras para enfrentar la crisis planteada por la COVID-19.